Misoprostol: qué es y cómo actúa la droga que está en el centro del debate del aborto

04.05.2018

La OMS indica que es un método muy utilizado en la región por fuera del sistema formal de salud

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La despenalización del aborto es uno de los grandes debates que la sociedad argentina se plantea desde hace tiempo. Hace poco más de un mes el tema llegó al Congreso, donde comenzó una interesante y necesaria discusión entre referentes de diversos sectores del que participan cuatro comisiones en plenario.

Entre cifras de abortos clandestinos y de muertes maternas, posturas a favor y en contra de la despenalización del aborto, apareció el nombre de una droga que resuena en las paredes de la sala: misoprostol.

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Se trata de un fármaco que se emplea, en la mayoría de los casos, para las interrupciones voluntarias de los embarazos. Además, se encuentra entre uno de los dos tratamientos -junto a la aspiración intrauterina- recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para efectuar el aborto. La institución lo ubica también como parte de la lista de medicamentos esenciales para garantizar un mínimo bienestar de salud de la población.

El misoprostol es el medicamento más nombrado para el procedimiento que se conoce como “aborto farmacológico”, que la OMS define como un método no quirúrgico. Durante el debate que se encuentra en curso en el Congreso, los expertos que se posicionan a favor de la despenalización lo han calificado como un procedimiento seguro, con poca mortalidad asociada e incluso beneficioso para la reducción de la morbi-mortalidad materna.

Originalmente, el misoprostol fue desarrollado para la prevención y tratamiento de las úlceras gástricas y duodenales -la última parte del estómago, que se conecta con el intestino-. Es muy común que se utilice como protector ante la gastritis, sobre todo en aquellos pacientes que toman fármacos anti-inflamatorios no esteroídicos (AINES) en forma crónica. Sin embargo, uno de los efectos secundarios que tiene esta droga es que, en las mujeres, produce contracciones uterinas. En consecuencia, se presenta como una droga que se podía utilizar en forma efectiva para interrumpir un embarazo en curso.

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El primer efecto que el misoprostol produce en el organismo es la inhibición de la secreción basal y nocturna de ácido. A su vez, también muestra un efecto protector sobre la mucosa gástrica que puede contribuir a su eficacia en la cicatrización de las úlceras gástricas y duodenales.

Sin embargo, al igual que sucede con otras drogas similares, este fármaco provoca diversos efectos sobre otros tejidos. Por ejemplo, el misoprostol aumenta la frecuencia de las contracciones uterinas, lo que permite su utilización en la inducción del parto o en la interrupción del embarazo en combinación con otros fármacos abortivos.

En cuanto a su administración, se puede presentar esencialmente de dos maneras. El paciente puede tomar misoprostol oralmente, lo cual le garantizará una absorción extensa y rápida, aunque también es posible administrar este fármaco por vía intravaginal.

¿Cuáles son las contraindicaciones del Misoprostol?

Es un fármaco que se clasifica dentro de la categoría X de riesgo en el embarazo, dado que produce contracciones uterinas, desplazamientos del feto y otros problemas durante el embarazo que pueden provocar abortos e incluso la hospitalización de la paciente.

Las mujeres en situación de quedar embarazadas pueden utilizar el misoprostol como un medio efectivo de contracepción.

La utilización del misoprostol en mujeres que hayan experimentado cesáreas o cirugía uterina está contraindicada debido al riesgo de una ruptura del útero, que a su vez puede derivar en una cirugía. Además, pueden producirse embolismos del líquido amniótico, hemorragias vaginales, retención de placenta, shock, bradicardia fetal y dolor pélvico.

Por otro lado, el misoprostol también puede provocar inflamación intestinal y diarrea en los pacientes con enfermedad inflamatoria en esa zona, por lo que se debe emplear con precaución en este tipo de personas. La diarrea como síntoma puede ser peligrosa por el efecto de deshidratación que produce.

En los pacientes con insuficiencia renal también se debe administrar con cuidado, ya que se trata de una droga que se elimina en un 80% a través de los riñones.

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