¡Para los amantes de la carne!: claves para consumir un asado sin culpa

20.04.2018

La comida clásica y preferida de los argentinos puede traer diversas consecuencias si se consume en exceso

Asado

El asado es una de las comidas clásicas y más consumidas por la población argentina. No solamente por la calidad de la carne y el disfrute de la misma, sino también porque es un punto de encuentro donde las familias y amigos comparten su tiempo juntos.

Sin embargo, la mayoría de las personas que lo consume no se detiene a pensar la cantidad de calorías, de grasa y de colesterol que contiene. Por el contrario, existe el pensamiento de que la carne de vaca es 100% saludable, en consecuencia no hay posibilidades de que sea perjudicial ingerirla en exceso.

Esta afirmación es un mito, ya que todos los alimentos -si se consumen en exceso- pueden tener efectos negativos en la salud y en el buen funcionamiento del organismo. En primer lugar, “se debe tener en cuenta la frecuencia con que se come un asado, ya que la clave en todo plan de alimentación es el equilibrio y la moderación”, explica la especialista en nutrición, Lic. Mariela Cardozo.

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“Un asado típico -sin contar la picada previa- contendría alrededor de 1500  calorías o más”, indica la especialista. Este tipo de comida suele incluir una porción de asado de tira, vacío, un chorizo, una morcilla pequeña, una porción de provoleta,achuras, guarnición de papas fritas o ensalada rusa, una pieza pequeña de pan y ensalada mixta condimentada con aceite o mayonesa. A todos estos alimentos se les debe sumar todo lo que se ingiera antes y después de la comida principal, es decir, la picada y el postre.

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Es importante aclarar que se recomienda no superar las 600 calorías por comida cada día. “Este valor se piensa considerando que diariamente un adulto sano con actividad moderada debe consumir alrededor de 2200 a 2500 calorías, de acuerdo si es hombre o mujer”, señala la especialista.  

Siempre se debe pensar en las consecuencias que puede traer al organismo un excesivo consumo de carne y, por ende, de colesterol y de grasa vacuna. El aumento de peso -que, si persiste, puede llevar a la obesidad-, la resistencia a la insulina y potencial desarrollo de diabetes tipo 2 y la hipertensión arterial son algunos de los efectos adversos que pueden aparecer por ingerir más cantidad de carne de la necesaria y recomendable. Asimismo, el síndrome metabólico, los problemas circulatorios, el aumento del ácido úrico y molestias en las articulaciones también son algunas de las formas en las que puede impactar negativamente en el organismo. Por último, “el consumo excesivo de carne está asociado a algunos tipos de cáncer de colon”, aclara la Lic. Cardozo.

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Para evitar este tipo de signos y síntomas es necesario bajar el nivel de consumo de calorías y de colesterol relacionados a este tipo de alimentos. Para hacerlo la especialista recomienda reducir el tamaño de las porciones, seleccionar otro tipo de ingredientes para la picada -como zanahoria, apio, pepinos en vinagre- y aderezos como queso untable descremado, quesos blandos tipo fresco, por salut o muzzarella.

Respecto del asado en sí, es importante seleccionar cortes magros de carne, como colita de cuadril, lomo, lomo de cerdo, carré o picaña. A su vez, incluir otro tipo de carnes, como pollo sin piel -pechuga o pata muslo- y pescados -brótola, pejerrey o salmón- también puede ser una buena opción para bajar la cantidad de calorías de las comidas.

Por otro lado, “también se recomienda evitar las achuras, dado que tienen un elevado contenido en colesterol y grasa y no aportan gran parte de nutrientes al organismo”, explica la Lic. en Nutrición.

Asimismo, la comida se puede acompañar con vegetales asados -berenjenas, cebollas, zucchinis, calabaza, entre otros-, así como también con ensaladas de diversos ingredientes, preferentemente verduras de hoja.

Finalmente, cabe destacar que el momento del postre también se debe considerar dentro de las calorías que se deben ingerir en cada comida. En este sentido, la especialista sugiere preparar ensaladas de frutas -sin azúcar agregada-. Sin embargo, en caso de que se sirvan tortas o helados “se debe servir una porción pequeña y es recomendable acompañarla con alguna infusión como té o café, dado que dan sensación de saciedad y probablemente quiten la tentación de seguir comiendo”, concluye la Lic. Cardozo.

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