Trastornos alimenticios: claves para identificar si un niño o adolescente los padece

18.04.2018

Según la OMS, representan la tercera enfermedad crónica más común entre los jóvenes

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Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) son enfermedades de salud mental complejas, multicausales y que afectan principalmente a adolescentes y personas jóvenes. Según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), representan la tercera enfermedad crónica más común entre las jóvenes llegando a una incidencia del 5%. A su vez, la institución ha ubicado a los TCA entre las enfermedades mentales de prioridad para los niños y adolescentes dado que implican un riesgo alto para la salud, tanto física como mental.

El diagnóstico más frecuente entre adolescentes es el Trastornos Alimentario No Especificado (TANE), seguido por el de anorexia nerviosa y, finalmente, el de bulimia nerviosa. Todos ellos abarcan factores psicológicos, físicos, y elementos del ambiente que rodea al paciente. Asimismo, comparten síntomas centrales, tales como la insatisfacción con la imagen corporal o una influencia anormal de ésta en la valoración personal, preocupación persistente e interferente por la comida, peso y/o forma corporal y el uso de medidas no saludables para controlar o reducir el peso, las que derivan en un deterioro significativo del bienestar psicosocial y físico de quienes los sufren.

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La mayoría de los padres conoce las rutinas y costumbres de sus hijos. Es por eso que, en general, son los más indicados para detectar cambios preocupantes en su conducta alimentaria.

Las personas que padecen trastornos alimenticios presentan una serie de indicios que ayudar a su entorno a identificar la patología y, en consecuencia, poder ayudarlo.

En primer lugar, suelen restringir crecientemente el tipo de alimentos que ingieren. En general, suelen empezar rechazando las comidas con mayor contenido de grasas o hidratos de carbono, aunque en los estadios más avanzados también pueden rechazar otros tipos de comida.

Además, algunos suelen prolongar mucho el tiempo dedicado a comer y “jugar” con la comida en el plato hasta que el resto de comensales hayan abandonado la mesa y puedan deshacerse con facilidad de la comida sobrante.

En muchos casos después de haber comido prefieren salir a caminar o a hacer algún tipo de actividad física para poder eliminar las calorías que acaban de ingerir. Esta conducta se puede manifestar también con idas al baño -en los casos de bulimia- donde las personas se inducen el vómito para eliminar la comida.

Sus intereses suelen orientarse a la búsqueda de información sobre dietas, ejercicio físico, formas de bajar de peso en poco tiempo, recetas de cocina light, entre otros temas. Es frecuente que una persona con algún trastorno alimenticio se obsesione con este tipo de información, al punto de hacer de ello su único tema de conversación.

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¿Cómo proceder si sospechas de que tu hijo padece anorexia o bulimia?

Uno de los aspectos más importantes que se deben considerar al momento de hablar de trastornos alimenticios es que no solo afectan a la población femenina. De hecho, los especialistas estiman que en los últimos años ha aumentado el número de varones que los padece. En ambos sexos, además, vemos que los síntomas aparecen de forma más precoz que en décadas precedentes.

¿Cuales son las características de los trastornos diagnosticados más frecuentemente?

– Trastorno de la conducta alimentaria no especificado: son habitualmente cuadros incompletos de anorexia nerviosa o bulimia nerviosa. En muchos casos, suelen presentarse con características de ambos, por lo que no encajan en el diagnóstico de uno de los dos.

– Anorexia nerviosa: se caracteriza por una restricción alimentaria considerable, por encima de las necesidades del sexo y edad de la persona, debido al miedo a engordar. En ocasiones, está acompañada de episodios como provocación de vómitos, aunque este tipo de acciones se presentan más frecuentemente en la bulimia. Esencialmente, la persona presenta un rechazo a mantener el peso por encima del límite inferior considerado como normal.

– Bulimia nerviosa: es un trastorno caracterizado por la excesiva y recurrente ingesta de comida (los llamados atracones), que, en ocasiones, se acompaña de conductas compensatorias posteriores (provocación del vómito). De forma paralela, puede haber tendencia a la impulsividad, conductas obsesivas o depresión.

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