Cinco preguntas a responder para hacer tu vida más saludable

16.04.2018

Encarar un cambio de hábitos es una decisión difícil y un proceso complejo

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Un cambio de hábitos es uno de los desafíos más complejos que se puede proponer una persona. Tratar de llevar adelante su día a día de una manera diferente a la que cada uno está acostumbrado, es decir, ir en contra de la habitualidad y de la costumbre, cuesta mucho, sobre todo en los casos en que no existe un motivo específico para hacerlo.

En la mayoría de los casos, quienes se proponen una modificación en su estilo de vida lo hacen a raíz de un hecho detonante, es decir, algo que los alerta acerca de que su rutina está perjudicando su salud. Pero, ¿por qué no hacerlo sin la presencia de este tipo de eventos? También es posible -e incluso recomendable- tomar la decisión en forma temprana y prevenir las posibles consecuencias.

Para poder encarar un cambio de hábitos es importante identificar cuáles son las prácticas que se deben modificar. Así, será más sencillo comenzar a llevar un día a día saludable y, en consecuencia, mejorar la calidad de vida. Si bien todas las personas pueden cambiar sus hábitos en forma individual, a veces es necesaria la ayuda de un profesional para orientar al paciente. La Dra. María Ana Mariño es especialista en Nutrición del staff de la empresa de medicina prepaga Medicus.

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Antes de emprender un cambio de hábitos, es importante preguntarse ¿qué debemos saber al respecto?

La profesional señala que “cada uno puede modificar o ayudar a mejorar muchos de los factores que ponen en riesgo su salud y que, en general, están relacionados con la enfermedad cardiovascular”. Los más frecuentes son la hipertensión, la diabetes, el cigarrillo y otros factores relacionados al estilo de vida. “El tabaquismo y el sedentarismo son dos de los hábitos que muchas personas tienen y que se deben cambiar de inmediato al momento de hacer una modificación en el estilo de vida”, explica la Dra. Mariño. A su vez, el consumo excesivo de alimentos ricos en grasa y colesterol y el abuso de bebidas alcohólicas también constituyen prácticas perjudiciales para el organismo.

Ahora bien, hay otros aspectos que también pueden ser importantes al momento de hacer un cambio de hábitos y que pueden impactar fuertemente en el proceso: la información es un de ellos. Según la especialista, “una de las principales motivaciones para desear un cambio es informarse y reconocer que existe un problema y qué podemos hacer para solucionarlo”.

En este sentido, se debe tener en cuenta el papel que juegan internet y las redes sociales en el proceso.

Googlear

“La tecnología moderna permite acceder a fuentes valiosísimas de información, pero no deja de ser una herramienta que debe ser bien usada para que sea útil”, explica la Dra. Mariño. Se refiere a que es necesario saber cómo buscar adecuadamente la información que se necesita y, al mismo tiempo, cómo filtrarla e interpretarla para poder extraer todos los beneficios de ella y que no se transforme en un elemento perjudicial para la persona. Por eso, la consulta con un profesional de la salud siempre debe ser el punto de referencia para cualquier cambio de hábitos. La especialista de Medicus indica que el paciente “siempre debe concurrir a su médico ante cada nueva información que le interese o trate de verificarla antes de aceptarla como la verdad universal”.

 ¿Por qué es importante una dieta saludable?

Ingerir los alimentos correctos puede ayudar a mantenerse en mejor estado y evitar algunas enfermedades. Sin embargo, “conviene recordar que no existen productos ni suplementos dietarios que sean “milagrosos” y puedan, por sí solos, reemplazar toda una alimentación y estilo de vida saludables”, señala la especialista en nutrición de Medicus.

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Los suplementos con chía no reemplazan a la alimentación para reducir el riesgo cardiovascular debido al colesterol elevado, del mismo modo que tampoco lo hacen las estatinas -grupo de fármacos usados para disminuir el colesterol y los triglicéridos en sus distintas formas-. “Este tipo de suplementos deben ingerirse como complemento de la dieta y no como reemplazo de una alimentación saludable”, agrega la Dra. Mariño.

            ¿Y qué lugar juega la actividad física?

El objetivo central del ejercicio es mejorar o mantener el estado físico. En Argentina, “aproximadamente la mitad de la población no hace suficiente actividad física para mejorar la salud”, advierte la especialista.  

Dentro de los ejercicios que se pueden realizar se pueden mencionar tres grandes grupos que se pueden clasificar en aeróbico, de fuerza muscular y de entrenamiento o elongación.

El primero involucra actividades como caminar, correr, nadar, andar en bicicleta o hacer una clase de baile intenso en un gimnasio. Se trata de un movimiento repetido y prolongado de gran parte del cuerpo que aumenta el flujo de sangre desde el corazón. Idealmente se debe practicar alrededor de media hora al día cinco veces a la semana.

Bicicleta

El entrenamiento de fuerza muscular, en cambio, implica otro tipo de ejercicios, como levantar pesas o rutinas localizadas usando el propio peso del cuerpo. “Es fundamental para mantener la tonicidad del músculo y de los huesos -que se pierden con el paso del tiempo-, por lo que deberían hacerse a toda edad”, explica la especialista. Se recomienda hacerlos al menos dos por semana con dos días de descanso de por medio.

Por último, los ejercicios de elongación involucran movimientos suaves y sostenidos por 20 o 30 segundos en la misma posición para mejorar flexibilidad y prevenir el daño de los músculos y articulaciones.

         ¿Cuáles son los beneficios del ejercicio para la salud?

En primer lugar, cabe mencionar que la práctica de deporte produce una mejora en el estado físico y disminuye los dolores musculares y articulares. Asimismo, ayuda a mantener o disminuir el peso corporal porque la persona quema calorías y aumenta el gasto metabólico en reposo -se usan más calorías aún cuando no se está ejercitando-.

A largo plazo, disminuye la mortalidad por diversas causas, al tiempo que ayuda a prevenir el riesgo de ciertas enfermedades -como la osteoporosis, algunos tipos de cáncer y de demencia-.

     ¿Necesito un estudio especial antes de comenzar?

La mayoría de las personas no lo necesitan. “Solo es necesario en caso de que tenga alguna enfermedad cardiovascular, síntomas compatibles o la actividad que se vaya a desarrollar sea extremadamente exigente”, advierte la especialista de Medicus. Finalmente, es importante mencionar que se recomienda entrenarse en forma gradual, es decir, comenzar con ejercicio más ligero en ir aumentando la intensidad en el tiempo.

MEDICUS TE INVITA: Seminario sobre cambio de hábitos para una vida mejor, alimentación saludable y actividad física, a cargo de la Dra. María Ana Mariño. Miércoles 18 de abril. Auditorio del Instituto Argentino de Diagnóstico y Tratamiento (IADT), Larrea 955.

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