Autismo: cuáles son los signos a considerar para saber si un niño lo padece

03.04.2018

Es una patología compleja que se ubica dentro de un gran grupo que la OMS denomina Trastornos de Espectro Autista (TEA)

Autismo

El autismo se caracteriza por la alteración de la capacidad del individuo de comunicarse y entablar relaciones sociales, y por la existencia de comportamientos repetitivos. De acuerdo a la información de la Organización Mundial de la Salud (OMS), este trastorno neurológico se manifiesta en 1 de cada 100 nacimientos. Es una condición compleja que afecta al desarrollo integral del niño y se suele diagnosticar alrededor de los 3 años.  

A pesar de que cada individuo con autismo experimenta los síntomas de manera distinta y con diferente grado de gravedad, existen pautas que se consideran “universales” y que pueden ayudar a hacer un diagnóstico temprano de la enfermedad.

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Desconexión del entorno

Los niños con autismo suelen mostrarse distantes o desconectados de aquellas personas con las que comparten el día a día -padres, hermanos, compañeros del colegio o jardín, por ejemplo-. Es muy común que no muestren algún tipo de reacción ante una sonrisa o una cara de enojo.

Aparente falta de empatía

Otra característica común de los niños con autismo es que tienen dificultades empatizando con los demás. A pesar de que la falta de empatía puede ser difícil de detectar y evaluar con eficacia en los bebés y niños pequeños, hay señales específicas que muestran la falta de capacidad para empatizar.

Los niños autistas parecen tener dificultad para comprender o apreciar las situaciones desde la perspectiva de otras personas. Esto se debe a que piensan que todo el mundo entiende el mundo como lo hacen, lo que puede causar confusión o la imposibilidad de prever o comprender las acciones de los demás.

Indiferencia ante interacciones sociales

La gran mayoría de niños son muy sociables de manera natural. Sin embargo, los niños con autismo no pasan tiempo mirando las caras de los demás, respondiendo al oír su nombre, imitando las expresiones faciales de otros, por ejemplo. En cambio, se muestran desinteresados en participar en juegos y actividades normales del desarrollo infantil, incluyendo la socialización e imitación de otras personas.

Estas señales comienzan a manifestarse a los 18 meses de edad aproximadamente, y a medida que la socialización con los demás continúa, los síntomas pueden ser más notables. Por ejemplo, a los 3 años de edad, los niños normales suelen querer jugar con juguetes con otros niños. Los niños autistas, en cambio, prefieren jugar solos.

Dificultad para entender las expresiones figurativas

Muchos niños con autismo tienen problemas para entender que la gente a veces se expresa en sentido figurado. Como se ha dicho, no obtienen ningún significado secundario partir de la actitud o las expresiones faciales, ni detectan señales de comunicación en función del tono de voz. Es muy común que no distingan un tono de voz feliz de un tono de voz triste o de enfado.

Otro síntoma relacionado es que los niños autistas tienden a tener más problemas para distinguir entre lo que es real y lo que es ficción. Curiosamente, los niños autistas pueden ser imaginativamente muy vivos, y algunos parecen preferir habitar en sus propios mundos imaginarios.

Pica

El Síndrome Pica está asociado al autismo, dado que el 30% de los niños con con este trastorno también lo padecen. Se trata de una patología que se relaciona con un trastorno de la ingestión y de la conducta alimentaria. Se caracteriza porque los niños ingieren sustancias que no son nutritivas y que incluso pueden ser perjudiciales para su salud, como tierra, arena, piedras, papel o sustancias biológicas.

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Aunque este síndrome puede verse también en otros niños de temprana edad, los individuos con autismo siguen haciéndolo a edades más avanzadas.

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Propensión a la comunicación no verbal

Debido al hecho de que los niños autistas no desarrollan habilidades de comunicación verbal al mismo tiempo que los niños que no padecen esta patología, pueden mostrar una propensión a la comunicación no verbal.

La mayoría de ellos recurre a medios visuales o físicos de la comunicación, tales como dibujos o gestos para hacer peticiones o participar en un diálogo de ida y vuelta.

Conductas repetitivas

Los individuos con autismo son más propensos a mostrar comportamientos repetitivos.

Por ejemplo, pueden organizar y reorganizar el mismo grupo de objetos, hacia adelante y atrás durante períodos prolongados de tiempo o repetir la misma palabra o frase de forma obsesiva.

Estallidos emocionales

En algunos casos, los niños con autismo pueden mostrar reacciones emocionales desproporcionadas en situaciones aparentemente normales o que lo son para otros chicos. Por momentos pueden parecen incapaces de controlar sus emociones y las respuestas físicas, especialmente cuando se encuentran en situaciones nuevas, extrañas, o estresantes.

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En este aspecto, es importante que los padres controlen cuidadosamente las respuestas sociales de sus hijos a lo largo de su desarrollo, dado que de ese modo es más sencillo familiarizarse con los momentos importantes del niño y poder comprender sus reacciones. Aunque es relativamente poco frecuente, este tipo de arrebatos emocionales deben tenerse en cuenta y mencionarse a un especialista, de modo tal que pueda ayudar al pequeño.

Retraso en el desarrollo del lenguaje

A los dos años de edad, la mayoría de los bebés empiezan a balbucear o imitar el lenguaje de aquellos que interactúan a su alrededor. Es el momento en que empiezan a tratar de llamar la atención de sus padres intentando pronunciar su nombre o el de los juguetes que usan a diario.

En cambio, los niños con autismo no se comportan de esta manera o lo hacen mucho más tarde de los tiempos regulares. Es muy común que algunos niños con autismo no muestren capacidades de esta características hasta después de empezar a trabajar con un psicólogo o psicopedagogo.

Sensibilidad a estímulos externos

La sensibilidad a los estímulos externos es otra señal de advertencia temprana de autismo. Por ejemplo, los individuos autistas pueden estresarse o agitarse cuando se expone a ruidos específicos, luces brillantes, olores o gustos particulares, y algunos niños autistas puede evitar ciertos colores, ropa, sonidos, luces o áreas de la casa, sin razón aparente.

Ahora bien, también pueden llegar a ser extremadamente sensibles a ciertos estímulos, y van a insistir en el uso de determinadas prendas de vestir o colores, habitaciones con luces brillantes o sonidos fuertes, y disfrutar al tocar o jugar con partes específicas del cuerpo. Muchos niños autistas también presentan estrés emocional cuando se les priva de sus estímulos preferidos.

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