Desorden de Procesamiento Sensorial, ¿qué es y cómo identificarlo?

25.03.2018

Es un trastorno que aparece en la infancia y puede afectar el desarrollo de los niños desde diversos aspectos

Niñomanos

La integración sensorial es un proceso neurológico que organiza las sensaciones del propio cuerpo y las del ambiente. Este proceso hace posible utilizar el cuerpo de forma efectiva en el ambiente que la persona se encuentra y en respuesta a los estímulos que le brinda su entorno. Con la integración sensorial se asimila y se da sentido a la información que proporcionan todas las sensaciones que vienen del cuerpo y del mundo exterior y que es captada a través de los órganos de los sentidos.

Si bien se trata de un proceso que sucede en todas las personas, para algunos niños la integración sensorial no se desarrolla tan eficientemente como debería. En consecuencia, perciben las sensaciones de manera confusa, lo cual impacta en el nivel de alerta y atención, en la autorregulación y la organización para los desafíos del medio.

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La integración sensorial es necesaria para poder interactuar socialmente e interfiere en la capacidad del niño para desarrollar algunas actividades cotidianas. Desde el aprendizaje en general hasta su comportamiento diario, la forma en que procesan los sentidos es central para los más chicos.

En los niños pequeños, los problemas de procesamiento de información sensorial frecuentemente son considerados problemas de comportamiento, algo que puede llevarlos a sufrir otros trastornos, como ansiedad, depresión e incluso aislamiento social.

A día de hoy se estima que el Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS) afecta aproximadamente al 3% de los niños y consiste en la dificultad para procesar y organizar la información sensorial.

El TPS puede presentarse en conjunto con otras patologías, como el autismo, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) o trastornos de ansiedad, pero también puede darse de manera única.

Las evaluaciones por parte de terapeutas ocupacionales especializados en integración sensorial revelan que muchos niños diagnosticados con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) son hipersensibles al tacto.

Las investigaciones de la Dra. Lucy Miller, terapeuta ocupacional estadounidense, revelan que TDAH y TPS son efectivamente dos diagnósticos distintos, pero que frecuentemente coexisten.

En su estudio de 2.410 niños previamente diagnosticados con TPS o TDAH, encontró que el 60% de dichos niños padecía en realidad ambos trastornos.

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¿Cuáles son los indicios que pueden hacer sospechar de un TPS?

Algunos síntomas se pueden detectar desde que el niño es muy pequeño, aunque suelen ser algo confusos para aquellos que no son expertos en el tema. No obstante, es importante considerar que la irritabilidad, los problemas para regular el sueño y el llanto excesivo, son algunos de los signos característicos de esta patología cuando se presenta en niños pequeños. Habitualmente, entre los 2 y los 4 años se puede sospechar de un TPS si además tiene problemas para manipular objetos chicos, pedalear en una bicicleta, vestirse o trepar.

Los problemas sensoriales varían mucho en función de cada caso particular, desde los más leves a los más severos. Generalmente, el indicio principal es la reacción inconstante ante la información que le proporcionan los sentidos. Pueden ser demasiado sensibles a algunos tipos de experiencias sensoriales y menos sensibles de lo común a otras.

Además, pueden tener dificultad para seleccionar los estímulos sensoriales que reciben y descartar los innecesarios o menos relevantes. Los niños que lo padecen suelen distraerse  con mucha facilidad porque no saben qué estímulo recibido es importante, qué información deben “guardar” y cuál es mejor ignorar y centrar la atención en otra cosa.

Por último, cabe mencionar que algunas conductas específicas pueden demostrar que el niño sufre este tipo de trastorno. Si le cuesta concentrarse, si se choca con algunas cosas dentro de su ambiente, si le cuesta mantener el equilibrio o evita en forma constante algunos estímulos -ruidos fuertes, ciertos olores, texturas o colores, etc- puede que padezca esta patología. Por eso, es importante prestar atención a este tipo de comportamientos y consultar a un especialista para una evaluación en profundidad.

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