El juego de las diferencias: el codo de tenista vs el codo de golfista

15.02.2018

Dos patologías que se presentan en la misma articulación pero tienen características diferentes

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Las lesiones en los codos son muy comunes en deportistas, sobre todo en los de elite, aunque también pueden presentarse en cualquier otra persona. Es muy común que algunos deportistas suspendan su presencia en los torneos por un tiempo debido a una lesión de estas características. ¿Por qué se lesionan tanto los codos, al igual que lo hacen otras articulaciones, y por qué las lesiones llevan el nombre de los deportes?

La articulación está rodeada de tendones, entre otras estructuras, que son cuerdas fibrosas de tejido conectivo -sirve como medio de unión entre los músculos y los huesos-. A su vez, los tendones están recubiertos por una capa vascularizada, que es la que presenta inflamación. Cuando esto sucede se conoce técnicamente como tendinitis y si se hace crónica conduce a una degeneración de las fibras.

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El codo se compone de un grupo de tendones que se encuentran tanto en la zona interior como lateral de la articulación. Las tendinitis en el codo se pueden producir por diversos motivos, pero la causa más común es el “uso excesivo”, es decir, el desgaste de la articulación. En general, se suele manifestar en personas que practican ciertos deportes o actividades. Dos ejemplos claros y conocidos en el ámbito médico son el golf y el tenis, incluso ambos deportes han dado nombre a las dos patologías más comunes en el codo: el de golfists y el de tenista.

Ambas actividades pueden sobrecargar a los tendones, lo cual provoca una inflamación localizada de los tejidos. Realizar el mismo gesto repetido durante muchas horas hace que trabajen más de lo necesario y generan una cantidad de fricción y calor que afecta a la articulación y a otras estructuras.

Una causa menos frecuente de inflamación de los tendones es un traumatismo directo en la zona, es decir, la tendinitis postraumática, que puede provocar un golpe fuerte, una caída sobre la mano, por ejemplo.

Dado que los codos tienen dos grupos de tendones -uno ubicado en la parte interna y otro, en la parte externa-, la tendinitis se puede presentar en cualquiera de ellos.

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Los tendones de la parte interna son los que ayudan a flexionar la muñeca y los dedos y girar el antebrazo y palma de la mano hacia abajo -pronación-. La inflamación de este grupo tendinoso se suele conocer como codo de golfista o epitrocleitis -una denominación más técnica-. Es común que la persona sienta dolor o molestia en la parte inferior del antebrazo, sobre todo en las actividades de agarre.

La prevención es un punto central en esta patología. Se recomienda utilizar material con el peso adecuado para el nivel y estructura física del jugador. Esto significa que los palos no deben ser demasiado pesados, ya que el manejo de un peso superior al que el codo puede cargar hace que la articulación haga fuerza o movimientos inadecuados y pueda acabar en una epitrocleitis.

Por otro lado, los tendones ubicados en la parte exterior de la articulación son los que ayudan a extender la muñeca y los dedos y girar el antebrazo llevando la palma de la mano hacia arriba -supinación-. En la parte lateral del codo, es más común que se inflame la zona en la que los tendones se unen más que los propios tendones en sí. Este punto de conexión se llama epicóndilo del codo, por lo que la patología se conoce como la epicondilitis o codo de tenista. La prevención, una vez más, es una herramienta clave. La educación postural se configura así como un elemento central para prevenir esta patología.

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