Colonias de vacaciones: ¿a qué riesgos se exponen los más chicos?

15.01.2018

Detrás de la pileta, el día al aire libre y la diversión se pueden esconder algunas patologías que pueden afectar su salud

pileta

Los padres que trabajan suelen elegir las colonias de vacaciones para dejar a sus hijos durante el día. Se trata de una elección que tiene dos aspectos positivos. Por un lado, los niños pasan el día en un lugar donde pueden estar al aire libre, jugar, divertirse con chicos de su edad, lo cual es muy beneficioso. Por otro lado, los padres pueden ir a trabajar sin preocupaciones, dado que sus hijos están en un lugar seguro y  pueden ir a buscarlos a la hora en que terminan las actividades.

Sin embargo, es importante considerar que este tipo de lugares muchas veces exponen a los niños a ciertos riesgos, que tienen que ver sobre todo con la época del año, el calor y la pileta. Conocerlos puede ayudar a prevenirlos, de modo tal que los padres no tengan problemas con sus hijos y puedan seguir concurriendo a la colonia de vacaciones.

Se trata de afecciones muy comunes que suelen padecer los más pequeños durante estos meses. En general, no se trata de cuadros de gravedad, pero pueden dejar a los chicos afuera de la diversión de la pileta o la colonia por varios días.

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Hongos

Los hongos son uno de los riesgos a los que pueden estar expuestos los más pequeños.

Con la exposición al sol, a menudo se observan pequeñas manchas blancas, ocres o rosadas en espalda, pecho o brazos. Pueden estar ocasionadas por levaduras del género Malassezia, que forman parte de la flora normal de la piel. Cuando el número de las mismas aumenta -situación que se ve favorecida por el calor y la humedad- aparecen las lesiones. Al exponerse al sol, éstas se hacen más evidentes y resaltan sobre la piel bronceada. Ante su aparición, es necesaria la consulta a un especialista, que indicará cuál es el tratamiento adecuado. La reaparición suele ser muy frecuente, especialmente en los meses cálidos.

El conocido”pie de atleta” es una lesión que puede ser producida por diferentes hongos o por bacterias. El espacio más afectado es el que está entre el cuarto y el quinto dedo del pie, ya que es el pliegue más cerrado y mantiene mucho la humedad. La forma de prevenirlo es realizando el tratamiento adecuado y manteniendo los espacios interdigitales bien secos. Si bien los más pequeños a veces olvidan hacerlo en forma adecuada, es importante enseñarles a hacerlo correctamente. A su vez, controlar los pies en forma periódica -aunque esto muchas veces también se hace en la colonia- también ayuda a prevenir el desarrollo de hongos.

Otitis

La otitis es una de las enfermedades más comunes durante el período vacacional de verano por el constante contacto con el agua y por los productos que se utilizan para el mantenimiento de las piletas, que en muchos resultan irritantes para la piel. Estas lastimaduras pueden representar la puerta de entrada de las bacterias que inflamación de la piel del conducto auditivo externo. Esta patología se caracteriza por el dolor intenso en la zona del oído. Los niños tienen mayor predisposición para sufrir estos inconvenientes por la inmadurez de su sistema de compensación, debido a la disposición y anatomía de la trompa de Eustaquio y la presencia de rinitis y adenoides.

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Pediculosis

Por último, otro de los problemas que pueden sufrir los niños en una colonia de vacaciones es la pediculosis, es decir, tener piojos. Según los expertos, son parásitos que viven sobre la cabeza de las personas y constituyen una verdadera epidemia mundial altamente contagiosa, de fácil propagación y que padecen principalmente niños entre los 4 y 12 años.

Según señala la Academia Americana de Pediatría de los Estados Unidos, ocho de cada diez chicos en edad escolar tienen pediculosis, un problema que requiere de un control regular y minucioso por parte de los padres para evitar contagios e infecciones. Si bien muchas veces no suele ser una gran preocupación porque la mayoría de los niños tiene piojos, es importante considerar que la pediculosis es una enfermedad. Como tal, entonces, requiere de atención y tratamiento.

Los productos que se venden para combatir esta enfermedad no suelen tener efecto residual, por lo que no ofrecen protección contra el contagio. Es ahí donde se vuelve crucial la revisación manual, con un peine fino, por ejemplo, para complementar con el tratamiento de los pediculicidas.  

Por otro lado, los peines, cepillos, vinchas, hebillas y otros accesorios para el pelo deben ser individuales. Puede parecer un detalle menor, pero compartir este tipo de objetos suele ser de las formas más comunes de contagio de piojos. Asimismo, el pelo recogido ayuda también en el tratamiento contra la pediculosis, al igual que a la prevención del contagio.

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