¿Cuánto estrés y qué consecuencias sufrís por manejar en la ciudad?

11.01.2018

El caos de tránsito, los embotellamientos y las imprudencias de los conductores pueden provocar consecuencias en la salud de las personas

Transito

La definición exacta de estrés lo configura como una “tensión provocada por situaciones agobiantes que originan reacciones psicosomáticas o trastornos psicológicos a veces graves”. Si bien ya se conoce que puede ser perjudicial para la salud en diversos aspectos, muchas veces no se considera que puede ser particularmente dañino cuando una persona está manejando un vehículo.

Tiene manifestaciones físicas que pueden dificultar y hasta anular las capacidades a la hora de manejar. La persona puede manifestar taquicardias, sudoración, respiración rápida, mareo, temblores y hasta incluso problemas en la visión. El estrés, entonces, va en contravía de la actitud positiva, preventiva y atenta que todo conductor debe tener a la hora de manejar un vehículo.

Las personas que trabajan como choferes, es decir, que pasan mucho tiempo al volante, tienen más posibilidades de desarrollar este tipo de estrés. Según un estudio realizado en México, se estima que la prevalencia de estrés en choferes podría alcanzar el 26%.

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En dicho estudio se encontraron 12 estresores asociados a la conducción, dentro de los cuales se encuentran las tensiones en el trabajo, ponerse nerviosos cuando hay mucho tránsito y el insomnio. Se debe considerar que estos factores suponen también un riesgo para los usuarios que utilizan los servicios de transporte público, ya los conductores pueden sufrir este tipo de estrés.

La población evaluada en el estudio es en esencia sedentaria, es decir, que no realiza actividad física con la frecuencia e intensidad que se requiere para mantener la salud cardiovascular.  Estos trabajadores, además, están expuestos a problemas posturales por alteraciones osteomusculares y problemas circulatorios.

El estrés relacionado a la conducción se puede presentar en formas diversas, que en general están relacionadas a los factores que lo desencadenan. Por eso, es importante considerar cuáles son las causas, para así conocer de qué tipo de estrés relacionado a la conducción se trata.

Volantemanejo

¿Cuáles son los tipos de estrés que se pueden presentar al conducir?

El estrés generado por la conducción tiene 5 orígenes fundamentales:

  • Estrés por las condiciones de la vía -alta densidad de tráfico, vías en mal estado, falta de señales de tránsito, etc.-
  • Estrés como consecuencia de otros aspectos de la vida -personas que presentan estrés en el trabajo, en su hogar, en sus relaciones afectivas, en la toma de decisiones, etc.,  son personas que trasladan sus problemas de estrés  al ejercicio de la conducción-
  • Estrés por estar aprendiendo a manejar un vehículo
  • Estrés por haber sufrido o presenciado un accidente de tránsito -trastorno de estrés post traumático-
  • Estrés por presentar amaxofobia o miedo a conducir.

Estos  cinco tipos de estrés se pueden manifestar de manera muy distinta por parte de la persona. Mientras que en las dos primeras causas el conductor asume una conducta temeraria o agresiva,  las otras tres lo llevan a conducir un automóvil con miedo y mucha ansiedad. Ambas conductas son peligrosas puesto que el conductor no tiene la actitud correcta para manejar preventivamente su vehículo y minimizar la ocurrencia de un accidente de tránsito.

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Las causas del estrés en las personas que conducen pueden ser de origen interno o externo. Las primeras pueden ser falta de autocontrol a la hora de manejar algunas emociones desórdenes como la depresión, ansiedad o problemas de sueño que pueden influir en la forma de conducir de las personas y también los malos hábitos de cada persona -no respetar las velocidades, ser intolerante, etc.).

Por su parte, las causas de origen externo pueden ser las condiciones de la calle o autopista y de la señalización, el ruido, la cantidad de personas y autos que haya alrededor -que pueden intranquilizar al conductor-, el mal estado del vehículo propio y la imprudencia de otros conductores.

Es importante tener en cuenta que el estrés que se produce por manejar en las condiciones mencionadas se puede evitar -o al menos tratar de hacerlo-. Tratar de dejar los problemas de la vida cotidiana fuera del momento de conducir, no manejar a contrarreloj y no manejar en estado de cansancio o fatiga son algunas de las estrategias que pueden ser útiles al momento de conducir. A su vez, manejar con prudencia y respetar las normas de tránsito también hará que sea más sencillo quitar el estrés del manejo de la vida cotidiana.

La mayoría de las personas que vive o trabaja en grandes ciudades sabe que el tránsito suele ser caótico y los embotellamientos son moneda corriente. Por eso, es necesario tomar estas situaciones con tranquilidad y no vivirlas como un factor de molestia o enojo. Así será más sencillo manejar desestresado.

Conducir es una actividad que no solo requiere habilidad y concentración, sino también mucha paciencia por parte de los conductores.  Por eso, es crucial tener en cuenta la necesidad de manejar relajado y sin estrés de por medio, tanto por la salud y el bienestar propios como por el de los demás conductores y peatones que circulan por la vía pública.

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