Cuáles son los riesgos asociados a la exposición al aire acondicionado

27.12.2017

Con la llegada del verano y de las altas temperaturas se utiliza cada vez más, tanto en los lugares de trabajo como en las casas

aireacondicionado

El verano empezó hace algunos días, pero los días sofocantes de calor ya habían llegado para quedarse. Por eso, muchas personas recurren al aire acondicionado para mantenerse frescos, tanto en los hogares como en los lugares de trabajo.

Sin embargo, es importante considerar que usarlo en forma excesiva, es decir, a temperaturas muy bajas, puede provocar algunas enfermedades respiratorias. Las faringitis, bronquitis o neumonías son las patologías que suelen aparecer en verano debido a la exposición al frío que producen estos equipos, como así también a la sequedad del ambiente y a los cambios bruscos de temperatura.  

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Cuando la diferencia de temperatura es muy extrema -tanto del frío al calor como del calor al frío- puede dar lugar a reacciones vagales con sudoración e incluso a veces sensación de mareo.

La inhalación directa de aire frío y la sequedad del aire disminuyen las barreras defensivas del epitelio bronquial -la mucosa que recubre los bronquios-, lo cual hace que la persona sea más vulnerable a las infecciones, tanto bacterianas como virales. En algunas personas, la inhalación directa de aire muy frío puede desencadenar reacciones como la rinorrea intensa -secreción nasal- o una crisis de broncoespasmo en personas asmáticas. Asimismo, son frecuentes las cefaleas, que a su vez pueden provocar migrañas o jaquecas.

Los riesgos se incrementan en personas de la tercera edad, en niños y en todos aquellos cuya salud esté deteriorada por otros factores. Así como se consideran grupos de riesgo en el invierno y están incluídos dentro de los planes de vacunación contra la gripe, también es necesario que se protejan especialmente de la exposición al frío de los aires acondicionados.

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Las torres de refrigeración de las grandes instalaciones o los compresores de los aparatos domésticos son lugares donde se genera calor y además se condensa la humedad del aire que se enfría. Estos dos factores favorecen el crecimiento de microorganismos, siendo característico el crecimiento de algunos gérmenes específicos.

Por eso, es importante considerar las condiciones de higiene que deben tener los equipos de aire acondicionado. Deben recibir un mantenimiento periódico, así como también deben ser desinfectados para evitar la contaminación de todo el aire que se respira en el ambiente donde está funcionando. Cuando esto no sucede el equipo despide mayor cantidad de bacterias, que se han acumulado en sus filtros, e incrementa así la posibilidad de que las personas puedan contraer alguna enfermedad. De todos modos, hay que tener en cuenta que son pocas las personas que contraen algún tipo de patología cuando se las compara con la cantidad total de usuarios de aires acondicionados.

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