Psicóticos vs. psicópatas: ¿cuál es la diferencia entre estos dos términos comúnmente confundidos?

05.10.2017

Dos series furor de Netflix describen con sus personajes estas intrigantes patologías

Bates-Dexter

Norman Bates, el protagonista de la renombrada película de Hitchcock y de una exitosa serie, y Dexter, el protagonista de la serie homónima de Netflix, son dos personajes que cometen el mismo tipo de crímenes, pero al mismo tiempo son diametralmente opuestos. ¿Por qué? Precisamente, porque el primero padece una psicosis, mientras que el segundo, por el contrario, es un psicópata.

La psicosis es una desorganización mental masiva -cognitiva, emocional, conductual-, es decir, un proceso general de pérdida de la integración de las funciones psíquicas. Su origen puede deberse a una lesión cerebral – lo que se conoce como psicosis orgánicas- o a una respuesta de agotamiento por falta de recursos para afrontar cambios evolutivos, circunstancias vitales o demandas externas de mayor o menor importancia aparente.

Las personas que padecen trastornos psicóticos pierden el contacto con la realidad. Consecuentemente, suelen experimentar dos sintomatologías centrales: delirios y alucinaciones. Los delirios forman parte de la reacción del psiquismo; viven en una situación de malestar constante y suelen interpretar esos delirios como una manipulación del pensamiento o persecución por par hoy tute de un tercero. Las alucinaciones, por otro lado, son percepciones falsas, como ver, sentir o escuchar algo o a alguien que no están allí.

La esquizofrenia se ubica dentro de este gran grupo de patologías. Del mismo modo, las personas que padecen trastornos bipolares, también pueden experimentar algún síntoma similar a los de los trastornos psicóticos. Por otro lado, el alcoholismo, la ingesta de algunos medicamentos, los tumores cerebrales y las infecciones en el cerebro pueden ocasionar síntomas de trastornos psicóticos, sin que el paciente necesariamente los padezca.

Es importante destacar que este tipo de patologías pueden tener un tratamiento, que depende de cuál sea su causa y origen. Pueden incluir desde fármacos para el control de los síntomas, hasta psicoterapia. Sin embargo, cuando el paciente se torna peligroso para sí mismo o para su entorno u otras personas, puede requerir una internación psiquiátrica.

Por otro lado, están las personas que se denominan psicópatas, cuya patología es completamente diferente a la psicosis. Estos pacientes poseen una personalidad fuera de lo común, lo que dentro de los manuales de diagnóstico de psiquiatría se conoce como un “trastorno antisocial de la personalidad”. Sin embargo, dentro de esta categorización se pueden encontrar diversos grados de manifestación, que van desde “el criminal” hasta una persona que, en apariencia, está integrada al entramado social.

La principal característica de las personas que sufren esta patología es que tienen anestesia afectiva, es decir, que no sienten culpa por sus acciones, a pesar de que conocen a la perfección los límites de aquello que es correcto y aquello que no lo es. Por eso, se los conoce popularmente como “locos sin delirio”, ya que conservan su capacidad de juicio pero no respetan los límites porque a su criterio son irrelevantes.

La esencia de los psicópatas se encuentra en anular la voluntad de la otra persona, su víctima, para explotarla, atacarla y demostrar su superioridad y desprecio hacia ella, sin importar de qué área se trate (laboral, sexual, en sus relaciones personales, etc.).

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