Estudio y sueño: cuánto tiempo corresponde dedicarle a cada uno

30.09.2017

Una investigación publicada en Estados Unidos explica el efecto dela cantidad de horas de descanso en el desempeño de los estudiantes

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Estudiar durante la noche anterior a un examen es algo común en muchos estudiantes, sin importar la carrera ni la edad. Ya sea por falta de tiempo o por haber dejado el estudio para último momento, la noche previa a rendir un examen suele ser un momento que los alumnos buscan aprovechar para estudiar todo lo que no pudieron hasta ese momento.

Sin embargo, algunas investigaciones sugieren que no dormir durante la noche anterior a un examen puede tener consecuencias en el rendimiento del estudiante. Por eso, no es recomendable desaprovechar esas horas de sueño, que son útiles para descansar, fijar los conocimientos y, así, aumentar el desempeño en el examen al día siguiente.

Un estudio publicado en la revista estadounidense Child Development alerta acerca del riesgo que supone para los estudiantes sacrificar las horas adecuadas de sueño en la noche previa a un examen para poder estudiar un poco más. Los investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) señalan que el rendimiento óptimo se alcanza cuando existe un equilibrio entre el tiempo de estudio y de sueño. Por eso, no dormir puede significar un descenso en el desempeño en el examen, a pesar de haber dedicado las horas nocturnas a leer y repasar los contenidos que se evaluarán.

La investigación se basó en las pautas de estudio de 535 estudiantes de secundaria, a quienes se les pidió que llevaran un diario durante catorce días. Allí debían anotar su tiempo de estudio, las horas de sueño de cada día y los problemas que tenían a nivel académico, como dificultades para entender algo en clase o malos resultados en las tareas o en exámenes. Los resultados mostraron que aquellos alumnos que estudiaban más obtenían calificaciones más altas, un dato que quizá sea esperable. Sin embargo, al indagar en los momentos dedicados a estudiar, los autores de la investigación observaron que el hábito de hacerlo por la noche se asociaba a aquellos con problemas académicos. Del mismo modo, dormir poco o nada la noche anterior también daba lugar a resultados más bajos al día siguiente durante la clase.

Uno de los autores de la investigación, Andrew Fuligni, explicó que el éxito académico está estrechamente relacionado a la estrategia que el alumno utiliza para estudiar. “Mantener un horario constante de estudio, aprovechar las horas lectivas en la escuela o la universidad y sacrificar el tiempo dedicado otras actividades en lugar de las horas de sueño, son formas de optimizar el tiempo y, además, dormir la cantidad de horas necesarias”, señaló el investigador.

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