El Banco Mundial reconoció como caso de éxito a una planta argentina que produce anticuerpos monoclonales

18.09.2017

El grupo Insud había anunciado previamente este año que invertiría 80 millones de dólares en esta línea de investigación

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La planta mAbxience Argentina, perteneciente al grupo Insud, es la primera del país que produce anticuerpos monoclonales en América del Sur. Funcionarios del Banco Mundial visitaron recientemente el lugar, con el objetivo de supervisar específicamente las instalaciones. La consideraron un caso de éxito en su programa de financiamiento.

Los anticuerpos monoclonales que produce mAbxience son moléculas biológicas que se utilizan para el tratamiento de diversos tipos de cáncer y actúan de un modo similar al de los anticuerpos producidos por el organismo. El cuerpo humano genera anticuerpos, que permiten defenderse ante diferentes infecciones que puedan afectar al organismo. Identifican los microorganismos patológicos y logra eliminarlos a través de la acción del sistema inmunitario. Este principio se utilizó a la hora de construir los anticuerpos monoclonales, que también cumplen la función de atacar estructuras específicas propias de distintas enfermedades.

La importancia de desarrollar y producir estos productos en el país radica en que el sistema de salud nacional ahorrará alrededor de 25 millones de dólares anuales. Asimismo, permite que los pacientes puedan acceder más fácilmente a este tipo de medicamentos.

Los visitantes de la planta fueron Renato Nardello -gerente de Operaciones del Banco Mundial-, Christian Quijada -especialista en sector privado e innovación-, Pedro Tomiozzo -director general del Fondo Argentino Sectorial (FONARSEC), dependiente del Ministro de Ciencia de la Nación-.

La compañía había anunciado este año que iba a invertir más de 80 millones de dólares para estudios clínicos en el país para medicamentos de última generación.

El primero en desarrollar esta idea fue el Dr. César Milstein, un médico argentino ganador del Premio Nobel en 1984. Su desarrollo comenzó a mediados de los años ‘70, lo cual abrió diferentes puertas para generar una nueva línea de investigación sobre medicamentos que actualmente se utilizan en el tratamiento de cáncer y algunas enfermedades autoinmunes.

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