Las razones por las que la esquizofrenia dejaría de existir

31.08.2017

El concepto es conocido para la mayoría de las personas, pero la psiquiatría plantea dudas acerca de su implementación

Cerebro-700x500

El concepto de esquizofrenia está muriendo. Después de haber sido rechazado por la psicología durante años, ahora la psiquiatría lo estaría desestimando definitivamente, a pesar de ser la especialidad que lo sostuvo desde un principio.

Hoy en día, tener un diagnóstico de esquizofrenia se asocia a una reducción de la esperanza de vida de, al menos, veinte años. Existen estudios que señalan que solamente una persona de cada siete se recupera de esta enfermedad. A pesar de algunos avances en los tratamientos, la proporción de personas que se recuperan no ha avanzado a lo largo del tiempo. Pueden existir diversas causas para que esto suceda, pero una de ellas es el concepto de esquizofrenia en sí mismo.

Jim Van Os, profesor de psiquiatría de la Universidad de Maastricht, en los Países Bajos, ha argumentado que las personas no pueden alcanzar esta nueva forma de pensamiento sin cambiar primero su lenguaje. Su propuesta es, entonces, que el término esquizofrenia en sí mismo sea eliminado. Sugiere que se lo reemplace por el concepto de desorden de espectro psicótico, ya que plantea que la esquizofrenia en los términos en que se la ha considerado hasta este momento no existe.

Recientemente, se ha comenzado a hacer estudios acerca del motivo de que algunas personas padezcan síntomas similares a los de esquizofrenia -como alucinaciones, ilusiones, desórdenes de conducta y pensamiento, etc-. De acuerdo a una investigación realizada por los investigadores E. Fuller Torrey y Robert Yolken, el principal agente etiológico que puede causar esquizofrenia la bacteria Toxoplasma gondii. Sin embargo, explica que, si bien la evidencia sugiere que la exposición a la mencionada bacteria en la temprana edad puede aumentar las posibilidades de ser diagnosticado con esquizofrenia, el porcentaje de personas que finalmente la padecen por esta causa es bajo.

Por otro lado, los resultados de algunos estudios realizados anteriormente sugieren que las personas que han tenido una infancia traumática y que, a su vez, son diagnosticadas con esquizofrenia, tienen menos posibilidades de que la medicación antipsicótica les sea efectiva. Sin embargo, en este campo es necesario que se realicen más investigaciones. Asimismo, las investigaciones realizadas sugieren que en caso de que sea cierto que algunos casos de esquizofrenia sean una forma de encefalitis autoinmune, el tratamiento más efectivo podría ser la inmunoterapia y el intercambio de plasma.

Por ejemplo, el uso de cannabis o haber sufrido enfermedades virales en el sistema nervioso central son variables que pueden incrementar las posibilidades de que una persona pueda padecer desórdenes psicóticos, como la esquizofrenia, entre dos y tres veces.

Además, se están realizando otros estudios con el objeto de determinar otras causas de la enfermedad. Alrededor del 1% de los casos parece originarse en una deformación del cromosoma 22 del ADN. Del mismo modo, es posible que una pequeña parte de la población que sufre esquizofrenia esté causada por la inflamación del cerebro debido a enfermedades autoinmunes, aunque esta afirmación todavía genera controversias en el ámbito de la psiquiatría.

El concepto de esquizofrenia abarca diversas patologías con síntomas similares -por eso todas están agrupadas bajo el mismo término-, pero que requieren tratamientos diferentes.

De cualquier modo, existen dos posturas enfrentadas en la definición de la enfermedad. Por un lado, aquellos que la conciben como un desorden genético neurodegenerativo y, por otro, aquellos que la consideran una respuesta a factores psicosociales. La realidad es que ambas posturas tienen parte de razón.

Al igual que otras enfermedades, la esquizofrenia puede tener diversas causas. Sin embargo, todas las personas que la padecen pueden llegar a sufrir los mismos síntomas y, por ende, responder al mismo tratamiento. A su vez, se ha planteado que los diferentes tipos de esquizofrenia, causados por factores diferentes, tienen un factor común: el incremento en los niveles de dopamina.

Sin embargo, el resultado todavía es poco claro. Existen nuevos tratamientos que plantean una buena opción para una gran cantidad de personas diagnosticadas con esquizofrenia. Ambos tipos de intervenciones pueden ser necesarias para las personas que sufren la enfermedad, de acuerdo a cuál sea su causa. Por eso, es importante que se pregunte a los pacientes acerca de potenciales causas de esquizofrenia, como algunos traumas durante la infancia -que actualmente no es una pregunta de rutina-.

La “guerra” de los tratamientos contra la esquizofrenia se debe a que existen varios que pueden funcionar de diversas maneras de acuerdo a la persona. Aquellos que han visto mejorías a partir del uso de medicación antipsicótica se vuelcan a este tipo de tratamiento. Por otro lado, aquellos pacientes en quienes las mismas drogas no han funcionado, se inclinan a creer en tratamientos alternativos.

Muchos psiquiatras todavía consideran a la esquizofrenia como un síndrome clínico útil al momento de definir y agrupar a personas con síntomas claros y similares.

Para algunas personas que reciben el diagnóstico de esquizofrenia, puede ser útil el término, ya que así se les facilita el acceso al tratamiento. Por supuesto que, en contraste, existen pacientes a quienes no les resulta útil, sino todo lo contrario. Sin embargo, es importante mantener esos beneficios del término esquizofrenia y descartar los aspectos negativos de él. Japón, por ejemplo, recientemente renombró a la esquizofrenia. La llaman desorden de integración.

Finalmente, es importante tener en cuenta que lo que salga de las cenizas de la esquizofrenia debe proveer mejores maneras de ayudar a las personas que sufren las enfermedad.

Comentarios