Un estudio informa el riesgo detrás del consumo de bebidas energizantes

24.08.2017

Han incrementado su popularidad a lo largo de los años, por eso es importante conocer las consecuencias que pueden causar

energeticas

Un estudio recientemente publicado en Estados Unidos reveló que las bebidas energizantes producen ciertos efectos que interfieren con el funcionamiento cardíaco de las personas que las consumen. A su vez, el artículo de la revista científica Journal of Cardiovascular Electrophysiology, explica que existe una relación con la muerte súbita de origen cardíaco.

Las bebidas energizantes han incrementado su popularidad en los últimos años. Sin embargo, también han crecido las críticas hacia ellas, ya que se las relaciona con eventos cardiovasculares graves, como arritmias e incluso muerte súbita-.

Este tipo de bebidas producen diversos efectos en las personas que las consumen. Potencian y estimulan la energía corporal debido a su alto contenido de un componente esencial: la cafeína. A su vez, contiene otros agentes activos como las  azúcares, la taurina, el complejo vitamínico B, la guaraná y el ginseng, entre otros, que contribuyen a producir estos efectos. Pueden contribuir, también, a mejorar la atención y el rendimiento físico. El problema se presenta cuando se asocian con otras sustancias, tales como alcohol y/o drogas, que pueden avivar los efectos nocivos de la cafeína y, en consecuencia, derivar en problemas cardíacos.

Según el Dr. Carlos Reguera, médico cardiólogo y jefe del área de Medicina Preventiva y Cardiología del Instituto de Neurociencias de Buenos Aires (INEBA), “la cafeína seguramente sea la “droga” más conocida y utilizada del mundo. Es un alcaloide -sustancia nitrogenada presente en algunos vegetales naturales- con efectos estimulantes sobre el sistema nervioso central y periférico”. El profesional explicó, además que “en altas concentraciones -teniendo en cuenta que una lata contiene aproximadamente 140 mg- la cafeína inhibe o altera ciertas funciones celulares, lo cual promueve la liberación de calcio e interfiere con algunos receptores. Este mecanismo de acción favorece la aparición de arritmias cardíacas”.

El consumo de cafeína puede tener otros efectos en las personas, como un vasoespasmo coronario -una contracción involuntaria de las arterias del corazón- o el incremento de la agregación plaquetaria y disfunción endotelial -ambas alteraciones predisponen a presentar un infarto-. De este modo, favorecen la aparición de isquemia miocárdica aguda y arritmias ventriculares -trastornos eléctricos graves del corazón-, como taquicardia y fibrilación ventricular, que pueden llevar a la muerte del paciente.  

La cafeína es el componente principal de este tipo de bebidas. Su potencia es tal que 100 mg. pueden incrementar la capacidad de alerta, 250 mg., aumentar significativamente la presión arterial y 10 gr. -alrededor de 100 tazas de café- pueden causar la muerte.

Por su parte, la taurina, otro de los ingredientes de las bebidas energizantes, es un aminoácido que actúa sobre la neuromodulación, la estabilización de la membrana celular y la regulación de los niveles de calcio, potasio y sodio celular. Esto favorece la aparición de extrasístole auricular y ventricular, que son variantes de arritmias.

El componente guaraná posee propiedades estimulantes, mientras que el ginseng causa algunos efectos adversos, como dolores de cabeza, insomnio y trastornos gastrointestinales. Por último, la L-carnitina es una importante fuente de energía para el músculo esquelético y cardíaco.

Las etiquetas de las bebidas energizantes advierten acerca del potencial riesgo que puede tener consumirlas para algunos pacientes. “Consulte a su médico antes de consumir este producto”, enuncian. Al respecto, el especialista señala que la culpable de las complicaciones es la cafeína. “Mientras que al café lo bebemos lentamente por su gran temperatura, las bebidas energéticas las consumimos en segundos, incluso varias latas en cortos periodos de tiempo. Se han reportado casos de arritmias por fibrilación auricular en pacientes jóvenes sin enfermedad cardiaca estructural poco después de consumirlas”, agrega.

A su vez, “es importante tener en cuenta que el consumo de bebidas energéticas se asocia con arritmias cardíacas, incluyendo taquicardia supraventricular, fibrilación auricular, taquicardia ventricular y fibrilación ventricular -estas dos últimas implicadas en la muerte súbita-”, explica Reguera. Por eso, recomienda que las personas con ciertos riesgos, como aquellos que sufren enfermedades coronarias, miocardiopatías o canalopatías hereditarias, no ingieran este tipo de bebidas. Sin embargo, “en individuos sanos o aparentemente sanos se recomienda limitar su consumo a una lata por día, siendo importante no combinarlas con alcohol u otras sustancias debido a que incrementan su componente arritmogénico”, concluye el especialista de INEBA.

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