Redes sociales y adolescentes: cómo los padres pueden intervenir sin invadir la privacidad de sus hijos

18.08.2017

Dado que son una parte importante de sus vidas, los adultos deben conocer cómo ingresar en ese mundo

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El “mundo virtual” es parte del mundo real de los adolescentes. Por eso, la diferenciación entre el mundo virtual y el mundo real en ellos no tiene sentido. Algunas actividades que para los adultos parecen normales, como hablar por teléfono o usar Facebook, para los adolescentes son algo antiguo, algo “que ya fue”.

Los medios de comunicación existentes se han transformado en lugares de encuentro, al mismo tiempo que en modalidades de vínculos cuyo formato se sintoniza con la plataforma elegida: Snapchat y sus 10 segundos, Twitter y sus 140 caracteres, etc. De acuerdo con el Lic. Mariano Feldman, especialista en adolescencia e integrante del equipo infantojuvenil de Centro Medicus de Salud Mental, “los adolescentes se manejan como peces en el agua en las redes y la interlocución con ellos necesita como mínimo entender su cartografía”.

Existe otro aspecto interesante de la relación entre adolescencia y redes sociales, y es que la intimidad se ha transformado en un show. Es decir, lo íntimo y lo público acaban por fundirse y los adolescentes, aunque también sucede con personas de edad más avanzada, publican sus intimidades, esperan ansiosamente las respuestas, los “likes” o me gusta en las publicaciones; buscan la aprobación o, en todo caso, la desaprobación de sus pares. El especialista cita a un autor coreano llamado Byung-Chul Han, quien llama “sociedad de la transparencia” a esta situación, y explica que “tiene efectos en la construcción de la subjetividad de algunos chicos, tan fuertes como los lazos familiares”.

De acuerdo al Lic. Feldman, “en esta época reinan el “todo se puede” y la hiperconexión, lo cual empuja a consumir y disfrutar siempre, al tiempo que no deja lugar a la tristeza ni a la imposibilidad”. Es por eso que las redes son un gran aliado de la época actual. Las plataformas ofrecen conexión las 24 horas, es decir, ofrecen la posibilidad de ver todo y no perderse de nada. El especialista opina que “esa es la nueva esclavitud: no poder perderse ni poder ser perdido”.

A su vez, la sobreexposición está a la orden del día y tiene efectos incontables. La falta de velo sumada a la indiferenciación de lo íntimo y lo público y al aplanamiento de los vínculos generan una combinación complicada para un adolescente que está en plena revolución identitaria. “Cada adolescente arma una relación particular con las redes, con más o menos regulación de un adulto y propia, con más o menos relación con el contacto personas con sus contactos”, explica el Lic. Feldman. Si bien cada adolescente arma su relación con las redes de acuerdo a diversas variables, hay algo de lo que no quedan dudas, y es que el mundo de las redes sociales forma parte del mundo de la mayoría de los adolescentes.

Otro de los aspectos importantes de la relación entre adolescencia y redes sociales es que estas encajan perfectamente con el trabajo constante de las personas adolescentes de diferenciarse del adulto y armar un grupo de pares que funcione con fuente de identidad y primer en ensayo de salida del núcleo familiar. Las redes ayudan en este aspecto, dado que son inaccesibles a los padres, incluso inentendibles en algunos casos. Los adolescentes construyen un mundo con fronteras estrictas para los adultos, donde son ellos quienes determinan a dónde sus padres pueden pasar y a dónde no.

Sin embargo, es importante que los padres y adultos que rodean a los adolescentes sepan distinguir cuándo la relación con la redes se ha transformado en un problema. Si bien prohibir, sacar, restringir o vigilar a los adolescentes en el uso de las redes es una de las primeras soluciones que aparecen en la mente de los adultos cuando se transforman en un problema, no siempre son las opciones más atinadas. En contadas excepciones esas respuestas pueden ser productivas u ordenadoras. Por eso, según recomienda el especialista, “no deben aplicarse antes que otras medidas y es necesario buscar y construir nuevas coordenadas que permitan a los padres acercarse, estar abiertos y tener paciencia con los adolescentes”.

Feldman sugiere que los adultos acompañen a los adolescentes durante su tramo de encuentro con las redes sociales, que pueden contenerlos o atraparlos. Es allí donde deben incidir en que la red sea una y no otra; deben evitar respuestas reduccionistas y maniqueístas respecto de las redes y su relación con los adolescentes.

MEDICUS TE INVITA: Seminario Adolescencia y redes: peligros reales, virtuales y mitos. Centro Medicus de Salud Mental. A cargo del Lic. Mariano Feldman, especialista en adolescencia e integrante del equipo infantojuvenil del Centro. Comienza jueves 24 de agosto. Dirección: Juncal 2148, CABA.

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