La enfermedad sexual que requiere nuevos tratamientos, pero no es atractiva para la industria farmacéutica

01.08.2017

Según la OMS ya no responde a los medicamentos que se usaban hasta el momento

gonorrea

Según un informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), datos procedentes de 77 países muestran que la resistencia a los antibióticos está dificultando mucho, incluso imposibilitando, el tratamiento de gonorrea. La resistencia a los antibióticos más antiguos y baratos es generalizada. Además, también se están detectando casos intratables con todos los antibióticos conocidos.

La OMS estima que anualmente hay 78 millones de casos de gonorrea. La infección puede producir infecciones en los genitales, el recto y la garganta. Además, las complicaciones de la gonorrea afectan más a las mujeres que a los hombres; les producen una enfermedad inflamatoria pélvica, embarazo ectópico, infertilidad y mayor riesgo de infección por el VIH.

El aumento en la cantidad de casos de gonorrea es multicausal. Según la OMS, se debe a la disminución en el uso de preservativos, el aumento de la urbanización y los viajes, las bajas tasas de detección de la infección y el fracaso de los tratamientos.

La institución tiene un programa dedicado exclusivamente al seguimiento de esta enfermedad. Se llama Programa Mundial de Vigilancia de Antimicrobianos para la Gonorrea  y tiene como objetivo seguir la evolución de la gonorrea farmacorresistente. Actualmente, las cefalosporinas de amplio espectro son, en la mayoría de los países, los únicos antibióticos que aún son eficaces para tratar la enfermedad. A pesar de eso, ya son más de 50 los países en los que se ha notificado la resistencia a la cefixima y, con menos frecuencia, a la ceftriaxona.

El año pasado, desde la OMS se recomendó a los médicos que administren dos antibióticos específicos: la ceftriaxona y la azitromicina.

Por otro lado, existen fármacos en fase de investigación y desarrollo para tratar esta enfermedad, aunque son muy pocos. Solo hay tres y son la solitromicina, la zoliflodacina y la gepotidacina. Cada uno de ellos se encuentra en una fase diferente de desarrollo clínico.

Acorde con el informe publicado por la OMS, la investigación y desarrollo de antibióticos para tratar la gonorrea no son atractivos para la industria farmacéutica, ya que el tratamiento suele ser breve y no requiere una constante investigación. Para enfrentar este problema, la OMS destaca la importancia de desarrollar nuevos tratamientos antibióticos y fomentar su uso adecuado. El objetivo es que sigan siendo eficaces durante el máximo tiempo posible, y al mismo tiempo asegurar que todas las personas que lo necesiten puedan acceder a ellos. Una de las grandes prioridades es el desarrollo de nuevos tratamientos antibióticos para la gonorrea.

Con respecto a la prevención, es importante destacar que debe hacerse mediante prácticas sexuales más seguras, en particular a través del uso sistemático y correcto de preservativos. A su vez, se deben complementar con información, educación y la comunicación, de modo tal que se fomenten las prácticas sexuales más seguras y, además, se mejore la capacidad de las personas para reconocer los síntomas de la gonorrea y otras enfermedades de transmisión sexual (ETS). Así, se aumentan las posibilidades de que las personas busquen atención sanitaria y se pueda tratar la enfermedad más rápidamente.

Al no haber pruebas diagnósticas para la gonorrea que sean rápidas y utilizables en el lugar de consulta, muchas veces no se recetan los antibióticos adecuados para la gonorrea. Su uso inapropiado aumenta la aparición de resistencia a ellos, tanto en la gonorrea como en otras enfermedades bacterianas.

Según el Dr. Marc Sprenger, Director de Resistencia a los Antimicrobianos en la OMS, explica que “para controlar la gonorrea necesitamos nuevos instrumentos y sistemas que mejoren la prevención, el tratamiento y el diagnóstico precoz, además de un seguimiento y notificación más completo de las nuevas infecciones, del uso de antibióticos, de la resistencia y de los fracasos terapéuticos”.

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