A 40 años de la primera angioplastia, en Argentina se realizan mil por millón de habitantes

13.07.2017

Un procedimiento que salva vidas y amplía sus posibilidades en el tratamiento vascular

angioplastía-coronaria

Este año se cumple el 40° aniversario de la primera Angioplastia Transluminal Percutánea (ATP), llevada a cabo en la ciudad de Zúrich, Suiza, por un médico alemán llamado Andreas Roland Grüntzig. Tiempo después, el cardiólogo argentino Julio Palmaz desarrolló el primer stent aprobado por Estados Unidos, un paso que significó un crecimiento exponencial de las angioplastias a nivel mundial.

A principios de los años ‘70, en su laboratorio, el Dr. Grüntzig diseñó un balón ajustado a un catéter. Años después, en 1977, realizó con éxito la primera angioplastia con el mencionado balón, que había desarrollado tiempo atrás, en una lesión coronaria de un paciente vivo.

La angioplastia coronaria rompió con la forma de realizar los procedimientos vasculares hasta el momento. Las intervenciones coronarias se realizaban “a cielo abierto”, es decir, abriendo el esternón para acceder a la zona afectada. Del mismo modo, el bypass era la única opción para las obstrucciones de las arterias coronarias. La angioplastia transluminal coronaria, entonces, constituyó una nueva forma, e incluso más segura, de operar el interior de las arterias.

A lo largo de los años, el procedimiento avanzó exitosamente debido a cuatro factores centrales: la mínima invasión, la reducción en la tasa de mortalidad respecto del bypass, el menor tiempo de internación de los pacientes y su rápida recuperación. Desde 2010 a la fecha, la cantidad de angioplastias realizadas creció en un 40%, es decir que de 700 procedimientos que se hacían cada millón de habitantes, ahora se hacen casi 1000. De todos modos, el bypass se utiliza todavía, pero únicamente en casos más específicos y en menor cantidad por millón de habitantes.

¿En qué consiste el procedimiento?

La angioplastia consiste en introducir un catéter a través de una punción que se realiza en la ingle -vía femoral- o en la muñeca -vía radial-. De esta manera, se puede acceder al sistema vascular arterial, lo que permite llegar hasta las arterias coronarias. Se aplica, además, una una sustancia de contraste, con el objetivo de poder ver -con ayuda de rayos X- dónde se encuentra la obstrucción. Así es posible liberar la arteria afectada. El líquido de contraste que se aplica se elimina a través de los riñones. Por este motivo, se recomienda  al paciente que se hidrate, de modo tal que pueda eliminar rápidamente la sustancia aplicada.

En la mayoría de los casos (85%) se coloca, además, un stent, que es un dispositivo metálico que mantiene la arteria abierta. De esta manera, permite que la sangre pueda fluir correctamente e impide que esa arteria vuelva a obstruirse en ese mismo lugar.

La indicación de una angioplastia responde a diferentes situaciones. En primer lugar se encuentra el infarto agudo de miocardio. Asimismo, se suele indicar en casos de preinfartos -síndrome agudo de dolor de pecho-. Por último, existen dos situaciones adicionales en las que podría indicarse: dolor de pecho crónico y múltiples lesiones en las arterias. Estos mismos procedimiento se utilizan actualmente para otras enfermedades como es el caso de algunos accidentes cerebro vasculares.

 

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