Un parche de microagujas en la piel podría revolucionar la vacunación en el mundo

11.07.2017

Recientemente, un equipo de científicos estadounidenses presentó el invento, que ya se probó en grupos voluntarios

vacunas

Un equipo de investigadores de Estados Unidos creó un parche de microagujas que podría sustituir a la vacuna tradicional. En el lado adhesivo están las agujas, que son tan finas como un cabello humano, y que penetran la superficie de la piel al colocar el parche.

Según un estudio publicado en la revista médica británica The Lancet, el flamante invento superó exitosamente las primeras pruebas clínicas de la vacuna contra la gripe. Esta inyección, regularmente, llega hasta el músculo, pero el parche solo perfora las capas superiores de la epidermis -capa externa de la piel-.

Los científicos a cargo del proyecto, pertenecientes a la Universidad de Emory y al Instituto Tecnológico de Georgia, consideran que el parche de microagujas podría ser útil para aumentar la inmunización de la población, sobre todo en personas que temen a las agujas -como los niños, por ejemplo-.

La prueba se realizó en cien personas de entre 18 y 49 años, que no habían sido vacunadas contra la gripe en la temporada anterior. Se les dividió en cuatro grupos: el primero recibió un parche placebo, el segundo, la vacuna tradicional con inyección, el tercero tuvo el parche aplicado por un equipo médico y en el último caso, los parches fueron aplicados por los propios participantes. Los cuatro grupos tuvieron el mismo nivel de anticuerpos con los componentes del fármaco en 28 días -una medición de la inmunogenicidad de la vacuna-. Ningún grupo presentó efectos secundarios serios, aunque algunas personas sufrieron enrojecimiento, picor y sensibilidad en la zona de la piel donde se había aplicado el parche. Al final, más del 70% de los participantes aseguraron que en el futuro preferirían ese método a la inyección en lugar de la vacuna tradicional.

¿Cuál es la situación en Argentina?

En Argentina, la vacuna contra la gripe está incluida desde 2011 dentro del Calendario Nacional de Vacunación, por eso se aplica en forma gratuita para los grupos de riesgo -personal de la salud, embarazadas, niños de entre 6 y 24 meses, niños y adultos de 2 años a 64 años con enfermedades respiratorias, cardíacas, inmunodeficiencias congénitas o adquiridas, pacientes oncohematológicos y trasplantados, personas obesas con índice de masa corporal mayor a 40, diabéticos, y personas con insuficiencia renal crónica en diálisis, personas mayores de 65 años y personas que convivan con pacientes oncohematológicos.

Los virus de influenza que circulan actualmente en el país corresponden al subtipo A (H3N2), aunque también se han detectado personas afectadas por el subtipo A (H1N1). Según un informe del Ministerio de Salud de la Nación, ambos presentan tasas de incidencia de entre el 10 y el 20% de la población y su principal complicación es la neumonía.

Los creadores del parche, cuya patente pertenece a la biofarmacéutica Micron Biomedical y que debe ser autorizado para el uso generalizado dentro de cinco años, continúan trabajando en el desarrollo de versiones para otras enfermedades, como el sarampión, rubeola y polio. Una de las científicas líderes de la investigación, la doctora Nadine Rouphael, explicó que “el parche ofrece la misma protección que una vacuna tradicional, pero sin dolor. Hay que aplicarlo en la muñeca y hacer suficiente presión para asegurarse de que las microagujas penetrarán la piel. Después de 20 minutos, se quita el parche. En ese momento, las microagujas se habrán disuelto entre la piel, junto con la vacuna”. La importancia de este invento radica dos factores: la simplicidad de aplicación y que no necesitan almacenarse en frío. Según la doctora Rouphael, “podría ser una ventaja para la gripe pandémica donde la vacunación masiva es necesaria”.

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