Polémica sobre el consumo de lácteos: ¿qué opinan los especialistas?

04.07.2017

La leche, junto con algunos de sus derivados, es un producto alrededor del cual se han construido mitos. Algunos son verdaderos y otros carecen de fundamentación médica

leche-osteoporosis

Así como existen diversas versiones de las consecuencias que el consumo de lácteos trae al cuerpo humano, hay personas que defienden su ingesta y personas que se posicionan expresamente en contra. Las primeras consideran que la leche es una fuente irreemplazable de proteínas y calcio, por eso creen que consumirla es beneficioso para el desarrollo físico y mental. Por el contrario, quienes estiman que la leche es perjudicial para la salud alegan, desde que puede producir cáncer, hasta que tiene demasiada grasa y puede que no sea recomendable para los planes de alimentación.

  1. Los productos lácteos tienen mucha grasa

Esta afirmación es falsa, porque tanto la leche como sus derivados contienen entre un 3% y un 5% de grasa en su composición total, teniendo en cuenta que casi el 80% es agua. Los productos parcialmente descremada y totalmente descremada poseen una composición grasa todavía menos, entre un 1,5% y un 0%, respectivamente. Según la Lic. en Nutrición Mariela Cardozo, estas características transforman a la leche y a sus derivados en productos realmente convenientes en los planes de alimentación para el cuidado y la reducción de peso.

  1. La leche es la principal fuente de Calcio

Junto a otros productos lácteos representa la fuente de calcio con mayor biodisponiblidad para nuestro organismo, dado que contiene calcio en grandes cantidades y, al mismo tiempo, contiene caseína y lactosa que favorecen su absorción.

¿Qué es la Biodisponiblidad?  Es la cantidad de nutrientes que nuestro organismo logra absorber del total que ingerimos. Por este motivo, es importante saber que la cantidad de calcio que contiene un alimento no es la misma que el  organismo logra aprovechar.

  1. La leche no hidrata

Dado que el 80% es agua, constituye una excelente fuente de hidratación. Es especialmente útil luego de haber realizado actividad física, ya que aportará proteínas y lactosa -el azúcar contenida en la leche- que serán beneficiosas para recargar los músculos y prepararlos para el próximo entrenamiento.

  1. Ayuda a combatir la osteoporosis

La leche, junto con sus derivados -como yogures y productos fermentados- es uno de los factores nutricionales más importantes en la prevención y, también, en el tratamiento de esta enfermedad. Además del aporte de calcio y de su biodisponibilidad, la mayoría de los productos mencionados están fortificados con vitamina D, la cual es necesaria para la correcta fijación en los huesos y dientes. Para lograr el mayor pico de masa ósea -determinante en la salud de los huesos en edades avanzadas, debe incluirse en todas las etapas de la vida.

  1. Es mejor consumir la leche sin mezclarla con otro alimento

Se puede combinar la leche con cualquier comida sin perjuicio en la ingesta de los nutrientes. Al mismo tiempo, se puede tomar leche como parte de infusiones, tales como té o café, y tampoco tendrá consecuencias de ese tipo.

  1. El consumo de lácteos produce cáncer

Esta afirmación es falsa. La Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) explica que “no existe una evidencia sostenible y clara para recomendar la no ingesta de un alimento lácteo para evitar un tumor”. Si bien es cierto que existen ciertas relaciones en estudios observacionales, no hay una relación directa científicamente probada.

La recomendación de la Lic. Mariela Cardozo es que “no hay razón para dejar de consumir lácteos”. En su opinión, “en internet circula mucha información que carece del rigor científico que debiera tener, lo que crea mucha confusión en las personas”.

¿Qué sucede con las personas intolerantes a la lactosa?

Algunas personas pueden padecer una patología denominada Intolerancia a la lactosa. Solo en ellos existe evidencia de que los lácteos pueden producir determinados tipos de síntomas y trastornos.

La lactosa es el azúcar que está en la leche y productos derivados. El organismo necesita una enzima llamada Lactasa para poder digerirla a nivel intestinal. Algunas personas la producen en niveles muy bajos o directamente no la producen.

Luego de ingerir lácteos las personas intolerantes a la lactosa sufren diversos síntomas, tales como dolor abdominal, hinchazón, cólicos, flatulencia, náuseas y, en muchos casos, diarrea.

Para evitar esta sintomatología existe la leche deslactosada, cuya ingesta favorecerá su digestión y absorción.

 

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