Siete claves fundamentales para la recuperación posterior a un ACV

12.06.2017

El proceso de rehabilitación tiene objetivos y tiempos que hay que conocer

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Cada año, alrededor de seis millones de personas en el mundo mueren de un accidente cerebro vascular (ACV) constituyéndose como la patología neurológica más común y primera causa de discapacidad en la población adulta.

Los ACV pueden responder a distintas causas. La clasificación más común los divide en: isquémico, cuando se produce porque una arteria se ocluye; o hemorrágica, cuando se produce por la ruptura de una arteria. Los signos y síntomas que aparecen después de un ACV  depende en gran parte de la localización del mismo. Pueden aparecer: debilidades, trastornos del habla, déficit sensitivos, trastornos del equilibrio, afectaciones cognitivas, etc.

Desde la perspectiva de la rehabilitación, el accidente cerebrovascular es un gran generador de discapacidad, tanto física como cognitiva. De la población que sufre ACV, un 15 a 30% resulta con un deterioro funcional severo a largo plazo, lo que implica un alto grado de dependencia de terceros.

Es importante destacar que no todos los ACV tienen la misma posibilidades en lo que respecta a la rehabilitación. La extensión de la lesión, el tipo de ACV, la edad del paciente, etc; son distintas variables que puede inclinar la balanza hacia una mejor o peor evolución.

Por otro lado, algunas características sobre la rehabilitación, que pueden aumentar la posibilidad de que la recuperación sea mejor. Estas claves son:

  1. El proceso de rehabilitación debe comenzar en la internación. Una vez que el ACV se estabilizó y pasó un tiempo prudencial (aproximadamente 48 hs.), el paciente puede comenzar con ejercicios que estimulen la movilidad de las partes afectadas.
  2. Los primeros 6 meses se consideran clave en el proceso. Es la etapa que permite mejorar la función. En algunos casos en particular, este período puede extenderse hasta un año.
  3. El enfoque de rehabilitación debe ser integral y multidisciplinario. Los pacientes que sufren un ACV generalmente necesitan, además del seguimiento médico, un equipo integrado por kinesiólogos, terapistas ocupacionales, nutricionistas, etc.
  4. Debe considerarse siempre la rehabilitación del lenguaje y la deglución. Siempre que un paciente sufre un ACV debe evaluarse la función deglutoria, ya que una de las principales complicaciones posterior a sufrir un ACV, son las infecciones respiratorias por trastornos deglutorios. Al igual que el resto de las afecciones, estas se pueden rehabilitar y presentan mejor respuestas cuando se realizan en forma precoz.
  5. La rehabilitación debe priorizar la autonomía del paciente. A pesar de que no siempre se logra, los objetivos no deben alcanzar solamente la recuperación de la fuerza muscular de miembro afectado. Son muchos los casos en lo que el paciente no logra mejorar la fuerza, pero a través de mecanismos compensatorios lograr compensar perfectamente la disfunción generada.
  6. Siempre que la indicación lo permita el miembro afectado debe ser utilizado. Una de las conductas más normales en los pacientes que sufren un ACV,  es la de no utilizar el miembro afectado. Desde ya que hay consideraciones específicas, ya que comenzar a caminar sin ayuda puede por ejemplo inducir caídas; pero siempre que la situación lo permita la utilización del miembro es un estímulo para la recuperación.
  7. La familia debe acompañar a la personas, pero no limitar sus actividades. Son muchos los casos en lo que él existe un exceso de colaboración por parte de la familia. Por ejemplo, para volver a vestirse los pacientes deben enfrentarse a esta situación, sin la necesidad de ayuda. Desde ya, que hay momentos y circunstancias en las que la ayuda es indispensable. Pero es importante que la persona lo intente sin ayuda a pesar de que la actividad lleve más tiempo para ser realizada.  

Los procesos de rehabilitación en centros especializados deben tener objetivos y tiempos establecidos. Superados los primeros meses, los objetivos deben estar orientados a que la personas continúe realizando ejercicios en su domicilio, plazas o centros deportivos, gimnasios, etc. Estos lugares no deben convertirse en el sostén crónico, sino que deben ser una herramienta temporaria para que la persona logre autonomía y vuelva a sus actividades comunitarias.

Por Ignacio Aladro

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