¿Es el “cyberbullying” más dañino que el “bullying tradicional”?

23.05.2017

Las redes sociales han propuesto una nueva entidad que obliga a definir su alcance

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En los últimos años a partir del desarrollo exponencial que se produjo por la utilización de las redes sociales, comenzaron a aparecer distintas entidades que describen comportamientos normales y patológicos dentro de este nuevo mundo.

Uno de los más conocidos es el cyberbullying. Este término hace referencia al acoso, generalmente realizado por pares, a jóvenes adolescentes. Desde ya, que este tipo de prácticas siempre existieron, por lo que lo único nuevo es el medio a través el cual se realizan. Por esta razón, no todo el mundo cree que los adolescentes están sufriendo más que antes; lo que muchos creen es que solo se modificó la forma en la que se hace. Es conocido que en los últimos años, y sobre todo en Estados Unidos las tasas de suicidio están creciendo entre los adolescentes, lo que resulta llamativo y obliga a encontrar la causa.  

Un estudio publicado en National Institutes of Health investigó distintos tipos de Bullying y busco la asociación con la depresión. En el mismo, se incluyeron más de 7000 jóvenes en edad escolar, quienes completaron una encuesta en forma anónima en las que se les consultaba sobre si padecían o realizaban bullying.

A la vez, se les practicaban distintas escalas de depresión para evaluar el efecto que sufrían los jóvenes que lo padecían, desde ya comparando el cyberbullying con el bullying tradicional. Este último, para hacer una análisis más detallado, se subdividido en: físico, verbal y relacional (aislamiento social y estigmatización por rumores).

Al comparar estas cuatro formas, el estudio demostró que el cyberbullying al momento es una práctica menos frecuente que las tres formas descritas del bullying tradicional. Sin embargo, las escalas de depresión dieron valores más altos para el primer grupo. Es decir, posiblemente el cyberbullying que resulta una entidad en crecimiento, aún no es la más frecuente, pero sí la que más daño puede generar.

Esto podría ser explicado por algunas características especiales que presenta la utilización del bullying como forma de intimidación. A diferencia de las víctimas tradicionales; las cibernéticas pueden experimentar un atacante anónimo que distribuye, por ejemplo, fotos través de una red social de gran alcance para su medio. Por otro lado, las redes sociales permiten en algún punto mayor tiempo contacto, ya que no es necesario estar frente al atacante para que este pueda generar daño. Dicho de otra forma, resulta más difícil de escapar, ya que estar en tu casa lejos del atacante no es una forma eficiente de finalizar con el acoso.

Sea cual fuera la causa, el análisis de estas nuevas entidades obliga a la readaptación educativa y del sistema sanitario para lograr que los adolescentes no padezcan este sufrimiento.
Por Ignacio Aladro

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