¿Cuál es el dolor más fuerte descripto por la literatura médica?

18.05.2017

Diagnosticarlo puede resultar un desafío y constituye una entidad clínica de difícil tratamiento

dolor facial

Más allá del evidente controversia que puede existir alrededor de un hecho tan subjetivo como la percepción del dolor, la neuralgia de trigémino ha sido referida por muchos médicos y desde la antigüedad, como el dolor más intenso que puede sufrir el hombre.

El ser humano tiene nervios, que funcionan como cables que llevan información. Estos, recorren desde lo periférico hacia lo central, llevando informacion sensitiva y desde lo central a lo periférico llevando informacion motora, necesaria para realizar movimientos.

Dentro del grupo de los nervios, existen algunos que se distribuyen principalmente en la cabeza y el cuello que se denominan: pares craneales.

La Neuralgia del Trigémino, es una entidad dolorosa que afecta al V nervio craneal (trigémino) y se caracteriza por la presencia de episodios de dolor intermitente e intenso de la cara. Este dolor representa la mayoría de los dolores crónicos faciales, presentándose  preferentemente en personas mayores de 60 años y de predominio femenino.

Cuando una personas sufre los episodios el más mínimo movimiento o roce sobre la piel puede desencadenar el dolor. A tal punto es así, que existe un componente denominado gatillo de dolor; haciendo referencia a que se pueden disparar estos episodios. En los hombres es típica la presentación al momento de afeitarse.

Uno de los problemas asociados a esta entidad es que este dolor no se debe a un proceso típico inflamatorio, por lo que los anlagesicos comunmente consumidos no surgen efectos.

Sus causas son variadas, ya que el dolor se puede producir por algún proceso que comprima el nervio, como puede suceder en personas que presentan algún tipo de tumor o por variaciones anatómicas de los vasos sanguíneos circundantes. En muchos casos, más allá de evaluaciones exhaustivas no se encuentran un hallazgo que lo justifique por lo que se denomina idiopatico.

Son varios los casos en  el correcto diagnóstico se retrasa, solapado por otras dolencias faciales más frecuentes, como un dolor dental o una migraña. En lo que respecta la evaluación el diagnóstico es principalmente clínico. Es decir,  en la mayoría de los casos el dolor se determina por un examen físico y el historial médico. Sin embargo, también se realizan otras pruebas, para descartar anormalidades estructurales tales como: radiografías, tomografías y/o resonancias.

Dependiendo de la causa que lo justifique, su tratamiento puede ser utilizando medicamentos o a través de una intervención neuroquirúrgica. En el primer caso, los medicamentos más comúnmente

utilizados son los mismos que los que utilizan los pacientes que sufren epilepsia, ya que el mecanismo que comparten hace efecto sobre el dolor.

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