¿Qué hacer ante la picadura de un escorpión?

17.01.2017

Más de 40 especies se encuentran en la Argentina

ESCORPION

Los escorpiones, también denominados alacranes, son invertebrados pertenecientes al grupo de los arácnidos. Están distribuidos por la mayor parte de las regiones cálidas incluyendo distintas zonas de nuestro país.

Existen más de 600 especies en todo el mundo encontrándose alrededor de 40 en Argentina, pertenecientes a dos familias.

Una de ellas, denominada Tityus trivittatus, es considerada la única en nuestro país de  importancia por presentar hábitos domiciliarios y carácter agresivo, pudiendo ocasionar accidentes graves y en algunos casos fatales. La mayor mortalidad se observa en niños menores de un año de edad, seguidos por el grupo de uno a cuatro años y el de 60 años o más.

Al igual que otros escorpiones, es de hábitos nocturnos y capaz de soportar altas temperaturas. En áreas urbanas se encuentra en terrenos baldíos, galpones y sitios con escombros; dentro de las viviendas, en caños de desagües, contrapisos, marcos de aberturas y en todo lugar donde abunden arañas e insectos, especialmente cucarachas, las cuales serían su alimento preferido.

La peligrosidad de su picadura depende de varios factores entre los que se encuentra:  el estado nutricional del escorpión, la cantidad de veneno inoculado, el lugar de la picadura, la edad y resistencia física del accidentado; como así también la existencia de enfermedad cardíaca o pulmonar previa.

El principal mecanismo de acción estaría dado por una neurotoxina que actúa sobre terminales nerviosas afectando a distintos órganos que tienen conexión con estos nervios.

La mayoría de los cuadros de picaduras aún en paciente menores resultan leve y sin una repercusión sistémica. En base a dicho concepto es distinto tanto el tratamiento como los criterios de hospitalización según la clínica de los pacientes.

Entre las manifestaciones clínicas de intoxicación moderada por veneno de alacrán se encuentran dolor en el sitio de la picadura, hormigueo local e inquietud leve, hipersecreción nasal, salival y bronquial, puede haber sequedad de boca, estornudos, sensación de cuerpo extraño en garganta disnea, fasciculaciones linguales, dificultad para tragar, diarrea, dolores musculares, lagrimeo y/o dolor de cabeza.

Las manifestaciones clínicas de intoxicación grave por veneno de alacrán son hipertensión o hipotensión arterial, fiebre, miosis o midriasis, fotofobia, nistagmus, convulsiones, taquicardia o bradicardia, arritmias, insuficiencia cardiaca y respiratoria,, dolor retroesternal, molestia vaginal, oliguria, inconsciencia, entre otros.

Existe un tratamiento específico para la intoxicación por veneno de alacrán, llamado faboterápico polivalente antialacrán, el cual es altamente efectivo contra las moléculas del veneno. La administración del antiveneno específico reduce la posibilidad de hospitalización.

La recomendación en los casos leves, en los que solo existe una lesión local sin otra repercusión es la de vigilar en un ámbito hospitalario por dos a cuatro horas en ayuno estricto y con monitoreo de signos vitales cada 20 minutos. En caso de notar evolución a moderada, aplicar faboterápico, continuar la monitorización de signos vitales, esperar 30 minutos a que actúe el antiveneno.

En los casos moderados a severos no se debe perder el tiempo y el tratamiento ademas de la aplicación del antiveneno debe incluir un soporte general del paciente.

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